La Comisión Europea ha publicado recientemente su opinión formal sobre el “Código de Buenas Prácticas para Modelos de Inteligencia Artificial de Propósito General” (GPAI), una herramienta voluntaria concebida para facilitar el cumplimiento del Reglamento de Inteligencia Artificial (AI Act). Esta evaluación, llevada a cabo conjuntamente con el Consejo Asesor Europeo sobre IA (AI Board), concluye que el Código constituye un mecanismo adecuado para demostrar conformidad, especialmente en lo relativo a las obligaciones de transparencia, derechos de autor y fiabilidad técnica. La entrada en vigor efectiva de estas obligaciones específicas para modelos GPAI se produjo el 2 de agosto de 2025.
El Código fue elaborado a partir de un extenso proceso de consulta pública y negociaciones multilaterales lideradas por la Oficina de Inteligencia Artificial de la Comisión. Se estructura en tres capítulos fundamentales: transparencia, derechos de autor y seguridad/fiabilidad. El primero exige, entre otras medidas, compartir documentación técnica con autoridades y terceros proveedores. El segundo impone el respeto de los derechos de propiedad intelectual sobre los contenidos utilizados para entrenamiento de modelos, conforme al artículo 53 del AI Act. El tercero, de aplicación únicamente a modelos con riesgo sistémico (aquellos que superen los 10²⁵ FLOP), exige un marco robusto de gestión de riesgos, así como auditorías, informes de incidentes y medidas técnicas de control.
Junto con el Código, se publicaron guías interpretativas sobre el alcance del régimen jurídico aplicable a modelos GPAI, incluyendo el criterio para determinar cuándo un modelo cae bajo esta categoría, así como una plantilla oficial para la publicación del resumen del contenido utilizado en el entrenamiento. Este formulario será obligatorio y deberá completarse antes de comercializar modelos GPAI en la Unión Europea.
La reacción del sector privado ha sido desigual. Compañías como Google, Microsoft, Amazon, IBM y Anthropic han firmado íntegramente el Código. OpenAI, si bien inicialmente mostró reservas, terminó adhiriéndose también. Meta, por su parte, ha optado por no firmarlo, argumentando que ciertas exigencias de transparencia podrían comprometer la protección de secretos industriales. Elon Musk, a través de xAI, ha firmado únicamente el capítulo dedicado a la fiabilidad y la seguridad, rechazando los bloques relativos a transparencia y derechos de autor por considerarlos restrictivos para la innovación.
Si bien el Código no tiene carácter obligatorio, la Comisión ha manifestado que constituye el mejor mecanismo para demostrar cumplimiento del AI Act en lo que respecta a GPAI. En consecuencia, las empresas que no se adhieran podrían estar sujetas a un mayor escrutinio regulatorio y, en su caso, a sanciones que podrían alcanzar hasta el 7 % del volumen de negocios global anual, en función de la gravedad del incumplimiento.
En definitiva, el Código de Buenas Prácticas para modelos de IA de propósito general se ha consolidado como un instrumento clave para garantizar un desarrollo responsable, ético y jurídicamente seguro de la inteligencia artificial en Europa. La decisión de adherirse, aunque formalmente voluntaria, tendrá implicaciones jurídicas, comerciales y reputacionales para todos los actores del ecosistema digital. A medida que avanza su implementación, será crucial observar su impacto real en la práctica y el nivel de acogida entre desarrolladores, proveedores y usuarios institucionales.


