ay un momento, en todo proyecto que usa inteligencia artificial, en que las preguntas dejan de ser conceptuales y se vuelven incómodamente concretas. ¿Necesito una evaluación de impacto? ¿Este sistema es de alto riesgo? ¿Qué información tengo que dar al usuario, y dónde? ¿Puedo entrenar el modelo con estos datos? A esas preguntas —las que llegan cuando ya no basta con entender la norma, sino que hay que cumplirla— responde mi nueva obra, Inteligencia artificial, privacidad y protección de datos, que acaba de publicar Lefebvre.
La escribí para resolver un problema muy real que veo a diario en empresas y despachos: hoy no basta con dominar la protección de datos. Cualquier organización que despliegue inteligencia artificial tiene que cumplir, al mismo tiempo, dos marcos que se solapan y a veces chocan: el Reglamento General de Protección de Datos y el Reglamento europeo de Inteligencia Artificial. Uno protege los datos personales; el otro, la seguridad y los derechos frente a los sistemas de IA. Se han venido estudiando por separado, pero en la práctica operan sobre el mismo proyecto y hay que aplicarlos de forma coordinada. Esta guía los integra y explica cómo encajarlos sin duplicar esfuerzos ni dejar agujeros.
El enfoque es deliberadamente práctico. No es un tratado para leer de principio a fin, sino una herramienta de trabajo en formato Memento, pensada para consultar cuando surge la duda y resolverla rápido. Por eso incluye tablas, listas de verificación, modelos y formularios listos para usar, y acompaña paso a paso las tareas que de verdad quitan el sueño a quien tiene que cumplir: las auditorías de cumplimiento, las evaluaciones de impacto y la gestión de riesgos. Y baja al terreno de los sectores donde el conflicto entre IA y datos personales es más intenso: la sanidad, la banca, los recursos humanos, la biometría y la Administración pública.
Está pensada para quien tiene que tomar decisiones y responder de ellas: delegados de protección de datos, responsables de cumplimiento y de riesgos, abogados de empresa, consultores y responsables de proyectos de IA, tanto en el sector privado como en el público. Si mi Manual de Privacidad, Protección de Datos y Ciberseguridad ofrece la visión sistemática de la materia, esta obra es su complemento de «manos a la obra»: el momento de sentarse a cumplir, con la plantilla delante.
No prometo que la inteligencia artificial deje de plantear dilemas —ese es, precisamente, el oficio—, pero sí que, con esta guía al lado, esos dilemas dejen de dar vértigo y se conviertan en tareas ordenadas, verificables y defendibles ante un inspector. Que es, al final, de lo que se trata.
La obra ya está disponible en Lefebvre. Agradezco de antemano su difusión a quienes crean que puede resultar útil en su trabajo o en el de su equipo.
Ficha y adquisición: https://lefebvre.es/tienda/catalogo/derecho-administrativo/inteligencia-artificial-privacidad-y-proteccion-de-datos


