La Australian Copyright Agency (ACA) ha lanzado en 2025 una licencia colectiva pionera que permite a las empresas que emplean herramientas de inteligencia artificial generativa (IAG) —como ChatGPT o Copilot— utilizar de forma lícita textos e imágenes protegidos por derechos de autor, incluyendo artículos periodísticos, informes, libros o presentaciones.
El propósito de la licencia es doble: por un lado, dotar de seguridad jurídica a las empresas que emplean IA generativa en sus flujos de trabajo; y, por otro, garantizar una remuneración justa a los editores y periodistas cuyos contenidos son empleados para entrenar modelos o generar resultados.
Desde una óptica de derecho comparado, la iniciativa se inserta en el marco del Copyright Act 1968 y el sistema australiano de gestión colectiva voluntaria, que faculta a entidades como la ACA a otorgar licencias de uso amplio a cambio de una compensación global.
La licencia permite:
- Subir y utilizar contenidos periodísticos como prompts o datos de entrenamiento.
- Copiar, almacenar y compartir internamente materiales con derechos de autor.
- Compartir externamente ciertos contenidos derivados, bajo límites razonables.
Se trata de una licencia colectiva anual, desarrollada en colaboración con los principales grupos editoriales australianos —News Corp, Nine, ACM Media y West Australian Newspapers—, asegurando la participación de los titulares de derechos en la economía de la IA.
Este desarrollo responde a un vacío normativo detectado en numerosos países: la ausencia de autorización expresa para el uso de obras protegidas como insumo de sistemas de IA. La ACA introduce una solución contractual y colectiva, frente a los modelos de excepción o limitación (como el “text and data mining” del art. 3 de la Directiva (UE) 2019/790).
La medida se alinea con el principio de “uso justo” (fair dealing) australiano, al reconocer que los usos tecnológicos de obras deben equilibrarse con la protección de los creadores y el interés público en la innovación.
Desde una perspectiva europea y española, esta licencia representa una tercera vía regulatoria entre la autorregulación de las plataformas y las excepciones legales al copyright.
El modelo australiano:
- Evita la colisión entre innovación y propiedad intelectual, integrando la IA en un sistema de licencias remuneradas.
- Fomenta la transparencia en los usos de contenido por parte de las empresas tecnológicas.
- Reafirma la función económica del derecho de autor como mecanismo de redistribución de valor en el ecosistema informativo.
El desafío reside ahora en su implementación práctica y en el control efectivo de los usos realizados por las empresas licenciadas, especialmente en un entorno globalizado y con modelos de IA transfronterizos.


