La aprobación definitiva por el Consejo de la Unión Europea del denominado Omnibus VII constituye probablemente el cambio más relevante en la implementación del Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial (AI Act) desde su adopción. Lejos de representar una marcha atrás en la regulación de la inteligencia artificial, la reforma evidencia que el legislador europeo ha asumido una realidad incontestable: regular una tecnología que evoluciona exponencialmente exige también que el propio Derecho sea capaz de adaptarse con rapidez. Durante los últimos meses muchas empresas habían expresado una preocupación legítima. No cuestionaban la necesidad de regular la inteligencia artificial, sino la enorme complejidad práctica de implantar determinadas obligaciones en los plazos inicialmente previstos. El…


